Las escuelas flotantes en Bangladesh es un claro ejemplo del "si uno quiere, puede". Con la llegada del monzón muchas escuelas están obligadas a cerrar por las inundaciones, la mayoría de zonas rurales. Los niños que habitan en estas zonas se ven imposibilitados durante semanas a asistir a la escuela, o mejor dicho, por tiempo indefinido, ya que las inundaciones acaban con la infraestructura y por desgracia no reciben suficientes recursos para rehabilitar las escuelas.
Ante esta adversidad se crea en 1998: Shidhulai Swanirvar Sangsthain , una organización que pretende llevar la escuela a niños que viven en zonas desfavorecidas y se ven privados de poder ir a clase. El sistema en que se basa es muy creativo, es una barca-bus, que va recogiendo a los niños en la orilla del río, luego atraca y comienza la clase en el interior de la barca. Además está provista de paneles solares para auto abastecerse.
Los estudiantes que sacan buenos resultados en los exámenes reciben linternas solares SuryaHurricane. Al terminar la jornada escolar, muchos estudiantes se llevan a casa estas linternas que se recargan con el sistema de energía solar del barco. De este modo, losniños disponen de mejor iluminación para hacer sus deberes por la tarde.
La barcas durante todo el día pueden ser utilizadas como bibliotecas y centro de formación, donde padres y madres pueden instruirse, cuenta Shahnaj Begum: “Las aulas flotantes nos forman para que cultivemos hortalizas y verduras y criemos patos y pescado. Producimos suficientes productos de hortalizas, pescado y huevos para el consumo y también para venderlos en el mercado. Gracias a este programa podemos ganar dinero durante la estación de lluvias y aumentamos nuestros ingresos”.
Además, luchan contra la desigualdad, ya que las niñas no pueden ir solas a la escuela, deben ir acompañadas por un hermano o adulto y muchas veces esto hace que no puedan ir por no tener quien las acompañe. Ahora la escuela llega hasta sus casas y ya no hay impedimento alguno para que puedan seguir aprendiendo. Para las jóvenes ver como su profesora las llama a clase es una fuente de inspiración y muchas desean dedicarse a la enseñanza.
Actualmente cuentan con 22 barcos flotantes y escolariza a unos 1800 niños y niños, este proyecto se está exportando a Camboya, Nigeria, Filipinas, Viet Nam y Zambia.



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